Leer, escribir, leer y escribir

truman-capote-2.jpgLa mayoría de las personas creen que no saben escribir, esas mismas persona son ávidas lectoras de cualquier libro que cae en sus manos y admiran a cualquier persona que sepa escribir, acompañando sus halagos con un “yo nunca podría hacer eso”. ¿Quién no puede reconocerse en esa actitud? Yo hago lo mismo cuando veo a alguien tocando el piano o cantando.

Lo que no saben (no sabemos) es que cualquier (buen) lector, con años de técnica, puede escribir una buena novela. El “nunca” queda descartado de la ecuación. ¿Entonces porque no escriben? En primer lugar, por ese miedo atávico al fracaso, en segundo lugar, porque no confían en que lo que escriban sea tan bueno como aquello que leen. Principalmente, la gente no escribe una novela por un simple motivo: no saben que contar. Esa es la tragedia del escritor frustrado: tiene todos los órganos, la piel, el pelo, la sangre… todo… pero les falta el esqueleto para convertirse en el Doctor Frankenstein de las letras (desafortunada comparación, lo sé), incapaces de crear su criatura. Hay que leer, mucho, incluso más allá de esas dos o tres novelas que leemos al año (asegurando que somos grandes lectores). Cuanto más leáis más permanecerá, de manera subconsciente, esa técnica que necesitáis. No tengáis miedo de copiar estilos, incluso los más grandes copiaron el estilo de aquellos a quienes admiraban. Es una manera de comenzar. El problema es la historia, el esqueleto… ¿ya sabéis que historia queréis contar?

La historia de “La ligereza de la grava” surgió de esa idea que nos ronda a todos sobre la vida y la muerte, sobre la verdad y la mentira. Conceptos que navegan en esos escenarios comunes a cualquier ser humano. A partir de ahí mi cabeza desarrolló una idea donde alguien que tiene todo cuanto todos deseamos, se siente completamente infeliz y decide acabar con su vida. A partir de ahí, la novela surgió por sí misma, sin un esqueleto definido, girando a cada capítulo e intercambiando personajes. ¿Sabía que quería contar? Más o menos… ¿sabía dónde quería ir? Más o menos. Aunque tampoco es un grave probelma: en la reescritura es donde pulimos (descartamos) las imperfecciones de una novela escrita sin esqueleto. Una vez tenemos la novela completa y conocemos el final, volvemos a reescribirla (revisarla) adaptándola para que ese final sea lo más coherente posible. Aunque todo esto es imposible si no tenéis una historia que contar.

Y es que, para escribir, es necesario leer.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s