Autores favoritos (2)

Continuo con la lista de mis autores favoritos, aunque esta no es una lista de los mejores autores de la literatura, tampoco los que creo que son mejores. La subjetividad es mala compañera de las listas. Por eso, mi lista de autores favoritos es solo eso, una lista personal de los autores que más placer me causan. Vosotros tenéis vuestras listas, otros tendrán otras listas, y ni tan siquiera sumando esas listas obtendríamos “la lista”.

De todas formas, os recomiendo un libro titulado “1001 libros que hay que leer antes de morir” donde (quizás) algunas de las novelas que menciona pueden resultar una (agradable) sorpresa. De todas formas, huid de esa lista, de mi lista, huid de cualquier lista. Solo hay una lista correcta: la vuestra, esa misma que nace de la subjetividad.

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Josep Pla, porque resulta curioso que alguien que solo ha escrito una o dos novelas (“El quadern gris” o “El carrer estret“) tenga una de las obras más extensas, literariamente perfectas y modernas que existen. Es difícil poner a Pla en cualquier lista de novelistas preferidos porque no es un novelista en el sentido más estricto de la palabra. Es, con toda seguridad, el escritor que mejor ha sabido encontrar los adjetivos adecuados para cada momento. Un observador, un payés de pueblo, un abosluto genio.

Richard Matheson, porque, a pesar de ser un novelista comercial e infravalorado, ha escrito una de las obras cumbre de la literatura en la forma de esa genialidad titulada “Soy leyenda”. Matheson escribía novelas de terror, de ciencia ficción y, además, era guionista de “La dimensión desconocida”. Matheson es el autor de clásicos como “El hombre menguante”, “El último escalón”, “La casa infernal”, “En algún lugar del tiempo”, “Más allá de los sueños” y de muchas otras novelas o relatos que habéis visto adaptadas al cine sin saber a quién pertenecían. Un maestro de la narración, del argumento y un artista en darle una vuelta de tuerca más de lo necesario sin que lo parezca. Un autor adictivo como pocos.

Road Dahl, porque, simplemente, es uno de los novelistas más divertidos, entretenidos, tiernos u ocurrentes que uno pueda encontrar. Quizás su técnica esté acartonada y no sorprenda, pero sus historias (tanto para niños como para adultos) tienen esqueletos argumentales simplemente geniales. Road Dahl es la demostración de lo que un buen argumento puede hacer por un libro (el fondo por encima de la forma).

G.K. Chesterton, porque, más allá de ser conocido por sus novelas del Padre Brown, es uno de los autores más descacharrantes, originales y literariamente retorcidos que existe. Es como juntar a los Monty Pyhton con Robert Graves y echarle unas gotas de la encíclica vaticana. Un coctel que nadie debería perderse. Es, sin lugar a dudas, el precedente de todos esos autores ingleses que bordan la ironía sin pestañear (como R. Y estamos hablando de un hombre que empezó a publicar en el siglo XIX. Un adelantado a su época que nunca pasa de moda (como Josep Pla).

(continuará)

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